La tarde perdida
Abrir el PDF, buscar la fecha, copiarla, cambiar de pestaña, pegarla, volver. Multiplicado por cada documento de cada vehículo. Es el momento exacto en que la mayoría abandona.
Función · Inteligencia artificial
Subes la foto del permiso o del SOAP y los campos se llenan solos. Si tienes una flota, sueltas todo revuelto de una vez y lo repartes después. La IA propone; tú confirmas antes de que algo se guarde.
Por qué existe
Cualquiera entiende el valor de tener las fechas vigiladas. Lo que frena a la gente es el rato de transcribir veinte documentos, campo por campo, antes de que el sistema sirva para algo.
Abrir el PDF, buscar la fecha, copiarla, cambiar de pestaña, pegarla, volver. Multiplicado por cada documento de cada vehículo. Es el momento exacto en que la mayoría abandona.
Se registran las patentes y las fechas quedan para otro día. El sistema queda a medio llenar, no avisa nada porque no sabe nada, y al final se abandona por inútil.
Los archivos que ya tienes, arrastrados de una vez. La IA lee, tú revisas lo que quedó marcado y confirmas. De una tarde a un rato.
La bandeja
Nadie tiene los documentos ordenados por vehículo antes de empezar. Los tiene en una carpeta, en el correo o en el teléfono, todos juntos. La bandeja parte de ahí y no de un ideal.
Sueltas todos los archivos de una vez y marcas cuáles vale la pena que lea la IA. Los que no, se quedan igual: no toda foto necesita una lectura.
La lectura corre en una cola del servidor. Puedes cerrar la pestaña e irte: cuando vuelvas, el trabajo avanzó sin ti.
Cada documento leído propone a qué vehículo pertenece y qué tipo es. Tú corriges lo que haga falta y lo mandas a su ficha.
Recién ahí los datos tocan la ficha del vehículo, con sus fechas cargadas y sus alertas activas desde ese momento.
Cómo funciona
Son tres pasos separados a propósito. Un modelo que lee un documento puede equivocarse en un dígito, y ese dígito es la diferencia entre una alerta a tiempo y una alerta un año tarde.
No un texto genérico: la patente, las fechas, los montos y lo propio de cada tipo de documento —la municipalidad del permiso, la compañía y el número de póliza del SOAP, la planta de la revisión.
Formato de patente, dígito verificador del RUT, fechas que tengan sentido y montos que sean montos. Eso lo revisa código común y corriente, que en esto es más confiable que un modelo.
Lo que no cuadra se señala para que lo revises, pero se muestra de todas formas. Nada bloquea el avance ni descarta un documento por su cuenta: la decisión final siempre es tuya.
Los otros dos usos
Mismo criterio en los tres: la IA propone, una persona confirma, y el consumo sale de una cuota que ves en tu plan.
Qué dicen los costos de tu flota, explicados y guardados. Puedes volver, compararlo con el análisis del mes pasado y seguir preguntando sobre el mismo.
El conductor deja la foto del tablero y la IA propone kilometraje y combustible. Nada toca la ficha hasta que alguien lo confirma.
De esa misma foto se detecta qué testigos quedaron encendidos, con el color de la norma. Informa que se encendió una luz; nunca diagnostica qué falla hay, y lo dice.
Lo que no hace
Si administras papeles ajenos, tienes razón en desconfiar de lo que promete demasiado. Estos son los límites, en la misma página donde vendemos la función.
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Preguntas frecuentes
Los documentos del vehículo: permiso de circulación, SOAP, certificado de revisión técnica y de gases, pólizas de seguro, padrón y otros con fecha de vencimiento. De cada uno extrae la patente, las fechas, los montos y los datos propios de ese tipo de documento, como la municipalidad, la compañía o el número de póliza.
Lo corriges y listo, porque nada se guarda sin que alguien confirme. La IA extrae y el sistema valida por su cuenta: formato de patente, dígito verificador del RUT, que las fechas tengan sentido y que los montos sean montos. Lo que queda dudoso se marca y se muestra igual, para que lo revises. Nunca bloquea el avance ni descarta un documento por su cuenta.
Sí, para eso está la bandeja. Sueltas todos los archivos revueltos, sin ordenarlos por vehículo, y los repartes después. Marcas archivo por archivo cuáles vale la pena que lea la IA, la lectura corre en una cola del servidor y puedes cerrar la pestaña y volver más tarde: el trabajo sigue avanzando sin ti.
No, y no es una casilla que alguien pueda desmarcar por error: los documentos de ámbito personal —licencia, cédula, hoja de vida del conductor— están fuera del alcance de la IA por diseño, con el candado en la librería del sistema y no en la pantalla.
Un archivo es una lectura, y se descuenta de la cuota mensual que trae tu plan. El reverso de un documento se devuelve sin cobrar, porque son dos caras de la misma cosa. Si una lectura falla, el crédito se devuelve: se reserva antes de llamar y vuelve a tu cuenta si la llamada no llegó a buen puerto.
Por supuesto, y siempre va a ser así. Escribir los datos a mano es el camino de siempre y no consume nada. La lectura con IA está para cuando tienes veinte documentos encima y no para reemplazar el formulario.
Los documentos quedan guardados en tu cuenta, en almacenamiento externo y con enlaces firmados de vida corta, para que una dirección copiada no siga sirviendo después. En la importación de planillas el archivo ni siquiera se guarda: se interpreta y se conserva lo interpretado.
Empieza hoy
Crea tu cuenta, arrastra los archivos de la carpeta donde están hoy y deja que RutaOk los ordene.
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